⊹⊱Quimera⊰⊹ 的个人资料†. Qυιмєяα .†照片日志列表更多 工具 帮助

日志


Sí, hoy estoy bien.

 

 

El cuerpo humano es maravilloso. Sabe cuando llegas al límite y necesitas sentirte de nuevo bien.

Y de repente, te descubres sonriendo de nuevo. Sin un motivo concreto.

. . . aparentemente.

 

Viva, by Quimera
 
 Quimera

 

Quitándome el reloj, escuchando No Doubt, subiendo la persiana, dejando pasar al sol.

Y haciendo fotos...

 


No sé porqué siempre estamos posponiéndolo todo,
pero si tuviera que adivinarlo diría que tiene mucho que ver con el miedo; el miedo al fracaso, el miedo al dolor, el miedo al rechazo.


A veces es miedo a tomar una decisión porque... ¿Y si te equivocas y cometes un error sin solución?
Sea lo que sea lo que nos da miedo, una cosa es cierta: Cuando el dolor de no hacer algo es más insoportable que el miedo a hacerlo, es como si cargáramos con una pesada carga. Quien duda está perdido.
No podemos fingir que no nos lo dijeron. Todos hemos oído los proverbios, a los filósofos, a nuestros abuelos advirtiéndonos sobre el tiempo perdido. Hemos oído a los poetas malditos instándonos a vivir el momento. Aunque, a veces, debemos escucharnos a nosotros mismos. Debemos cometer nuestros propios errores. Debemos aprender nuestras propias lecciones. Debemos dejar las posibilidades de hoy bajo la alfombra del mañana hasta que no podamos más, hasta que comprendamos por fin que es mejor saber que preguntarse, que despertar es mejor que dormir, y que fracasar y cometer un error enorme es mucho mejor que no haberlo intentado.

 

Anatomía de Grey

 


Perdonad... es que hoy toca reflexión (otra vez).

 

 

Todo tiene un límite. La paciencia ya está pensando en tomarse las vacaciones que tanto tiempo llevo forzando en que no tenga. Soy así, qué le voy a hacer… No soy ajena a mis problemas, pero tampoco a los de los que aprecio (joder, sí, soy humana). Y la verdad, empieza a ser esto un sin vivir. Saturada, asqueada, como queráis llamarlo. Lo más frustrante de todo esto es que los momentos de lucidez llegan en la época más inoportuna. Pero nadie reprime las ganas de vomitar cuando éstas llegan, a no ser que te encuentres ante toda una congregación de gente que espera lo mejor de ti (aunque quizá sea en esos momentos en los que las náuseas se acrecientan).

 

Me esfuerzo, os lo juro que lo hago, por buscarle el lado bueno a cada día, por poder devolver la sonrisa que mi madre busca al volver del hospital, porque yo no suponga otro problema más. Saber de gente que no quiere que se sepa de ella. Ser toda responsabilidad, y vivir a la vez. Y, por supuesto, la Señora Vida se empeña en que no levante cabeza dándome de vez en cuando collejas, empujones y hostias. Viéndolas venir algunas y otras dejándolas ir. Bueno, así escrito no suena a nada, pero la verdad es que vivir con eso en la pelota de continuo supone agotador.

 

No sólo es agotador. Es decepcionante. La vida es una puñetera decepción continua. Una vez me dijeron que si no esperas nada de ella al final te llevas tan sólo buenas sorpresas. Pero no soy capaz de verlo así. Lo último que pierdo, aunque suene a tópico, es la esperanza. Y es verdad. Hasta en lo más evidente ahí está, palpitante. Asumo las cosas, pero me niego a rendirme sin al menos poder haber dicho que luché por ello.

 

Al menos me queda el consuelo de que una idea ha aparecido nítida en mi cabeza: si sobrevivir a este mundo es casi imposible, creo que debería probar algo más fácil… empezar a vivir en el mío. Y me da igual a quien le guste o a quién no. Aunque dadas las circunstancias, poca gente se quejará por ello.

 

¿Qué os decía?… En fin.