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¿No lo oyes tú también?¡Shhhh...! Calla... ¿No lo oyes? Es como el
ulular del viento, el susurro de una palabra, el grito de una
mentira, el espasmo de un llanto, el estruendo de las olas,
el golpeteo de un recuerdo, el canto de un bebé, la poesía de una mirada, el bullicio de la soledad, la calma de una tormenta,
la sangrante alegría, el inhóspito paraíso...
Espera, quizás sea...no sé...
No. Creo que una vez más estoy yo sola con mi silencio.
El Palacio de Linares
“Javier desenfundó el revolver que, con los nervios,casi se le cae al suelo.Hacía días que sus compañeros hablaban de extraños fenómenos paranormales,espíritus y fantasmas en el Palacio de los Marqueses de Linares. De pronto una sombra extraña atravesó la pared ante él,y Javier apretó el gatillo”.Durante meses el impacto de bala en uno de los espejos del barroco palacio se mantuvo como prueba evidente del misterio y la tensión que rodaban las guardias nocturnas de los vigilantes.
La leyenda y las voces fantasmales encuentran en el palacio de Linares un escenario de excepción que viene acompañado de una turbulenta historia de amores incestuosos atribuida a los personajes que la habitaron.El paso del tiempo ha convertido lo que otrora fuera una de las más ricas y esplendores casas de Madrid en un lugar tétrico donde los bronces y mármoles,maderas nobles y espejos,adornados con bellos artesonados y frescos,van evidenciando cada vez más el deterioro y la suciedad.
El primer marqués de Linares,José de Murga,adquirió en 1872 diversos solares que eran propiedad del Ayuntamiento de Madrid para construir sobre una superficie total de 3064 metros cuadrados lo que más tarde sería conocido como el palacio de Linares.El primer plano del edificio data de 1872,pero hasta el 1900 no se inaugura;es entonces cuando cobra mayor intensidad la triste leyenda de sus primeros moradores.
Según cuenta la leyenda maldita que tiene su origen entre la aristocracia madrileña del siglo pasado,el marqués José de Murga y Reolid Michelena y Gómez, nacido en Madrid,el 13 de febrero de 1833,se había casado sin saberlo con su propia hermana,Raimunda Osorio y Ortega.Raimunda era la hija de una cigarrera hacia la que había sentido una especial atracción el padre del Marqués,un riquísimo financiero de la época que amasó una inmensa fortuna en Cuba.
El padre del Marqués,un hombre de talante liberal,había inculcado a su hijo un sentido práctico de la vida.Al parecer,el rechazo que el acaudalado industrial,Mateo de Murga Michelena, sentía por las bodas de conveniencia tantas veces celebradas para mantener y engrandecer las grandes fortunas de la época,propició que el joven José de Murga conociera a la que sería su esposa en un ambiente poco cercano a los más propios de su condición social.Así fue como el que fuera primer marqués de Linares entablaría relaciones (según la leyenda popular) con Raimunda,la hija de una cigarrera que trabajaba en la fábrica de Tabacos de Madrid.
La leyenda dio comienzo cuando el 21 de octubre de 1872, el primer marqués de Linares,a la edad de 39 años,contrajo matrimonio con Raimunda Osorio y Ortega.Treinta años después,los esposos,que declararon en su testamento no tener hijos ni probabilidad de tenerlos en lo sucesivo,fallecen.Con la desaparición del Marqués, que sobrevive seis meses a su esposa,se abre un auténtico misterio en torno al destino de la incalculable herencia que había dejado.
Es entonces cuando nace una leyenda más,la de una hija no deseada y asesinada,que en sus días pudieron escucharse las voces de ultratumba de los Marqueses,vagando como almas en pena en búsqueda de su hija.Unos lamentos que pueden dar pie a creer que algo muy desagradable tuvo lugar entre los muros de la suntuosa vivienda.
En el interior del palacio de Linares se grabaron numerosas psicofonías.Entre otras se puede escuchar la palabra <<Ricardo>> y las frases: <<Yo tuve una hija>>. <<Mi hija Raimunda... nunca oí decir mamá. >> Esta grabación encuentra sentido si hacemos caso de aquello que nos dice la leyenda.
Una vez casados los marqueses de Linares,supieron que eran hermanos naturales;pero ya era tarde.Anteriormente, y fruto del amor que se profesaban,concibieron una niña,a la que la ilustre familia decidió apartar de su entorno para salvaguardar el buen nombre de la casa, según la versión más “correcta” sobre el destino de dicha niña.
<<Mamá, mamá, yo no tengo mamá>>,constituye la desgarradora psicofonía en la que María Rosales (recibiera por nombre,según la leyenda, esa niña no deseada) recriminaría a su propia madre la actitud de ésta al permitir el dramático final impuesto por la familia.Una familia que en otra psicofonía parece exigir la desaparición de la pequeña: <<Fuera, fuera>>. <<No, no, aquí no. >>
Durante veintitrés años el palacio ha permanecido abandonado,incluso se llegó a especular con su desaparición.La existencia de una leyenda maldita ha hecho que la propiedad pasara por diversas manos sin que ninguno de sus nuevos dueños la mantuvieran por un largo espacio de tiempo ni mucho menos la habitaran.
Hoy en día,todavía permanecen muchos interrogantes sin respuesta.Pero al margen de toda polémica,aún hoy,detrás de uno de los paneles de la pared del salón,discretamente oculto a los ojos de los visitantes,el agujero de la bala disparada por el vigilante jurado permanece incrustado en la pared como una cicatriz del misterio que rodea el Palacio de los Marqueses de Linares...
Gélida luz...La luz de los candelabros iluminaba un inmenso salón en el interior del alcázar nebuloso. El baile de máscaras que allí se celebraba llamaba fervientemente a Favole, quien comenzó a recordar cada sonido, cada acorde de los clavicordios y cada una de las melodías que herían en sus violines los músicos de la corte fantasmagórica.
La música era ensordecedora y llenaba cada rincón del castillo. Las máscaras revoloteaban ocultando el rostro de los presentes, y cientos de parejas de bailarines danzaban un vals mortuorio flotando por doquier.
El espectáculo embelesó por completo al espectro recién llegado y sintió cómo la música inundaba su ser, la atronadora música del réquiem adormecía sus sentidos y pronto oyó las estruendosas carcajadas de todos los asistentes al baile ante el decaimiento de Favole.
Favole, Gélida luz
Victoria Francés
El Ángel de la Música...dedicado a mi mana ...-Sí, ella me esperaba- continuó Erik, que se puso a temblar como una hoja, pero a temblar con una verdadera emoción solemne-..., me esperaba muy erguida, viva, como una verdadera novia viviente, por su salvación eterna...Y cuando avancé, más tímido que un niño pequeño, no escapó...,no, no...,se quedó..., me esperó..., creo, incluso, daroga, que un poco..., oh, no mucho...,pero que un poco, como una novia viva..., que adelantó la frente un poco...Y...,y..., yo la...besé... ¡Yo..., yo...,yo!...¡Y ella no murió!...Permaneció de forma completamente natural a mi lado, después de besarla así..., en la frente...¡Ay, daroga, qué bueno es besar a alguien!...Tú no lo puedes saber..., pero yo..., yo...Mi madre, daroga, mi pobre miserable madre nunca quiso que yo la besara...Ella escapaba...arrojándome mi máscara..., ninguna otra mujer..., nunca..., nunca... ¡Ay, ay, ay!...Ante una felicidad como aquélla, lloré... Y caí llorando a sus pies..., y le besé los pies, sus piececitos, llorando... También tú lloras, daroga, y también ella lloraba..., el ángel lloró...
...-... ¡Oh, daroga, sentí correr sus lágrimas sobre mi frente por mí! ¡Por mí! Eran cálidas..., y dulces, sus lágrimas corrían por todas partes debajo de mi máscara, se mezclaban con mis propias lágrimas en mis ojos..., corrían hasta mi boca... ¡Ay, sus lágrimas por mí! Escucha, daroga, escucha lo que hice... Me quité la máscara para no perder una sola de sus lágrimas... ¡Y ella no huyó!... ¡Ni murió!... Siguió viva, llorando..., sobre mí..., conmigo... ¡Lloramos juntos!... ¡Señor del cielo, me habéis dado toda la felicidad del mundo!...
Gaston Leroux
Instrucciones para llorarInstrucciones para llorar
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su torpe y paralela semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, éstos últimos al final, pues al llanto acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Cuando usted note que el motivo que le incitó a llorar se desvanece,
pare y repita la operación desde el principio,
podrá comprobar que el motivo no se ha desvanecido.
Para llorar dirija su imaginación hacia usted mismo.
Llegado el llanto se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga de la camisa contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto.
Duración media del llanto: a gusto del afectado. Fragmento
Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
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