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Sí, hoy estoy bien.

 

 

El cuerpo humano es maravilloso. Sabe cuando llegas al límite y necesitas sentirte de nuevo bien.

Y de repente, te descubres sonriendo de nuevo. Sin un motivo concreto.

. . . aparentemente.

Rosa marchitaQuimera

 

 

Quitándome el reloj, escuchando No Doubt, subiendo la persiana, dejando pasar al sol.

Y haciendo fotos...

 


No sé porqué siempre estamos posponiéndolo todo,
pero si tuviera que adivinarlo diría que tiene mucho que ver con el miedo; el miedo al fracaso, el miedo al dolor, el miedo al rechazo.


A veces es miedo a tomar una decisión porque... ¿Y si te equivocas y cometes un error sin solución?
Sea lo que sea lo que nos da miedo, una cosa es cierta: Cuando el dolor de no hacer algo es más insoportable que el miedo a hacerlo, es como si cargáramos con una pesada carga. Quien duda está perdido.
No podemos fingir que no nos lo dijeron. Todos hemos oído los proverbios, a los filósofos, a nuestros abuelos advirtiéndonos sobre el tiempo perdido. Hemos oído a los poetas malditos instándonos a vivir el momento. Aunque, a veces, debemos escucharnos a nosotros mismos. Debemos cometer nuestros propios errores. Debemos aprender nuestras propias lecciones. Debemos dejar las posibilidades de hoy bajo la alfombra del mañana hasta que no podamos más, hasta que comprendamos por fin que es mejor saber que preguntarse, que despertar es mejor que dormir, y que fracasar y cometer un error enorme es mucho mejor que no haberlo intentado.

 

Anatomía de Grey

 


Perdonad... es que hoy toca reflexión (otra vez).

 

Todo tiene un límite. La paciencia ya está pensando en tomarse las vacaciones que tanto tiempo llevo forzando en que no tenga. Soy así, qué le voy a hacer… No soy ajena a mis problemas, pero tampoco a los de los que aprecio (joder, sí, soy humana). Y la verdad, empieza a ser esto un sin vivir. Saturada, asqueada, como queráis llamarlo. Lo más frustrante de todo esto es que los momentos de lucidez llegan en la época más inoportuna. Pero nadie reprime las ganas de vomitar cuando éstas llegan, a no ser que te encuentres ante toda una congregación de gente que espera lo mejor de ti (aunque quizá sea en esos momentos en los que las náuseas se acrecientan).

 

Me esfuerzo, os lo juro que lo hago, por buscarle el lado bueno a cada día, por poder devolver la sonrisa que mi madre busca al volver del hospital, porque yo no suponga otro problema más. Saber de gente que no quiere que se sepa de ella. Ser toda responsabilidad, y vivir a la vez. Y, por supuesto, la Señora Vida se empeña en que no levante cabeza dándome de vez en cuando collejas, empujones y hostias. Viéndolas venir algunas y otras dejándolas ir. Bueno, así escrito no suena a nada, pero la verdad es que vivir con eso en la pelota de continuo supone agotador.

 

No sólo es agotador. Es decepcionante. La vida es una puñetera decepción continua. Una vez me dijeron que si no esperas nada de ella al final te llevas tan sólo buenas sorpresas. Pero no soy capaz de verlo así. Lo último que pierdo, aunque suene a tópico, es la esperanza. Y es verdad. Hasta en lo más evidente ahí está, palpitante. Asumo las cosas, pero me niego a rendirme sin al menos poder haber dicho que luché por ello.

 

Al menos me queda el consuelo de que una idea ha aparecido nítida en mi cabeza: si sobrevivir a este mundo es casi imposible, creo que debería probar algo más fácil… empezar a vivir en el mío. Y me da igual a quien le guste o a quién no. Aunque dadas las circunstancias, poca gente se quejará por ello.

 

¿Qué os decía?… En fin.

 

.

 

Si hay algo de lo que estoy completamente segura es que no hay nada absolutamente claro.

 

 

 

Al final esto ha terminado por perder todo el sentido.  

 

Viendo pasar al tiempo, a la gente, a la vida. 

 

 

 
¿Y por qué cuando por fín alguien se acuerda de preguntar si estoy bien me rompo en incontables pedazos?
 

Gracias Demian

 

El amor no era un oscuro instinto animal,

como en un principio lo había yo sentido;

ni era tampoco una piadosa adoración espiritual (...).

Era ambas cosas,

ambas y muchas más:

era ángel y demonio,

hombre y mujer en uno,

hombre y animal,

sumo bien y profundo mal.

Lo deseaba y lo temía;

pero estaba siempre presente,

siempre por encima de mí.

 

 

Quería tan sólo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí.

¿Por qué había de serme tan difícil?

     

 

Demian

Hermann Hesse

 

No eternity

   

Música: Blutengel 

Intérprete: Chris Pohl & Constance Rudert 

Canción: No eternity

 

 

 

 

You never ment to hurt me,
you never ment to make me cry.
I couldn't stand the pain inside.
You never want to let me die.

I wish I could see your face again,
I wish I could see your virgin smile,
I couldn't take away your pain,
I have to pay the price...

Night is coming and there's nothing left to stay.
Nothing changes, everything has gone away.
No eternity, no hope for me and you.
We close our eyes and we're fading away.

I never ment to hurt you,
I never ment to make you cry,
I couldn't stand the pain inside,
I never want to let you die.

I wish I could see your face again,
I wish I could see your virgin smile,
I couldn't take away your pain,
I have to pay the price...

Night is coming and there's nothing left to stay.
Nothing changes, everything has gone away.
No eternity, no hope for me and you.
We close our eyes and we're fading away.

Hold me in your arms for the last time.
Don't let me die tonight.

 

   

    
 
 
     

Primero, pulsa el título de la entrada, después, activa el reproductor.

Tambora

 
El Tambora es un volcán ubicado en Indonesia, en la isla de Sumbawa, clasificado como estratovolcán, con 60 Km. de diámetro, y una altitud de 2.850 m. Su cráter, tipo caldera, posee 8 Km. de diámetro y una profundidad de 1 Km., formado tras la erupción de 1815, junto con otras erupciones menores, ocurridas más adelante.

 
El 10 y 11 de abril de 1815 (tras 7 meses de emanaciones) el volcán Tambora reventó, considerándose la erupción más violenta de la historia moderna, de grado 7 en la escala IEV (Índice de Explosividad Volcánica) medida de 0 a 8. La erupción decapitó la mitad del volcán: antes de la explosión presumía de una altura de 4.330 m, quedándose al final con 2.850 m de altura.

La nube de cenizas emitidas por la explosión se expandió a más de 600 Km. de distancia del epicentro de la erupción, y la nube generada en 24 horas (según se cree, pues no hay documentación registrada) bastó para que ocultara al sol durante 2 días completos. La lluvia de cenizas cubrió las zonas cercanas del volcán en un área de 500.000 km², con un espesor de 3 m, llegando hasta Francia por causa de los vientos, que circulaban hacia el oeste. El ruido de la explosión se escuchó a más de 1.500 Km. de distancia del volcán.

Según estimaciones, el volumen de los piroclastos fue de 150 a 175 km³. En el océano se formaron verdaderas islas de lava, ceniza, material piroclástico, piedra pómez y precipitaciones de fragmentos del cráter, lo que afectaría gravemente a la navegación durante los años siguientes.

Los piroclastos y las nubes de ceniza mataron a 12.000 personas. Por otro lado, en las islas de Sumbawa y Lombok, murieron 49.000 personas por inanición, pues las nubes de ceniza destruyeron todo terreno cosechable y, consecuentemente, toda la industria agrícola.

La erupción afectó gravemente al clima del mundo, registrándose descensos de temperatura, intensas tormentas de nieve en lugares cercanos a los polos y lluvias torrenciales en los trópicos y el ecuador. En el ambiente, los primeros registros se dieron en Europa, principalmente en Londres, donde las puestas y salidas del sol se observaban muy anaranjadas, llevando las tonalidades naranjas, rojas, púrpuras e incluso rosas.

Así, con la erupción de Tambora, tuvo lugar un año más tarde, en 1816, un año sin verano: "The year without summer". En efecto, este verano boreal fue frío y lluvioso en los Estados Unidos y en Europa, con consecuencias desastrosas para las cosechas y el comienzo de hambrunas. En Francia, el mes de julio presentó un déficit de temperatura media mensual de 3°C en Châlons-sur-Marne y en París, mientras que la pluviosidad alcanzó 2-3 veces la media mensual calculada sobre períodos largos.

En el año 2004, una expedición arqueológica de la Universidad de Rhode Island descubrió restos de civilización destruidos por la erupción de 1815. Al yacimiento se le conoce como la Pompeya del Este, dado que los restos están cubiertos por una capa de cenizas que los ha mantenido intactos.

Cuán bello e inquietante resulta descubrir, una vez más, que las manos del hombre distan mucho de aproximarse a controlar todo aquello que las rodea.

Rosa marchitaQuimera

Cuatro años

  

 Pensándolo mejor, creo que marzo tan sólo debería tener una entrada. Todo lo demás, sobra.

 

 

La Gran Madrid 

despierta

con lágrimas, con dudas

sobre cómo un adiós estalla

silencioso.

Regreso a la mejor de las utopías,

la noche.

La comedia que cosechan los

mercenarios.

Para buscar una madre,

elegir una estrella.

Y al final siempre

Silencio.

 

Rosa marchitaQuimera

Sweeney Todd

 

l a historia de Sweeney Todd procede de un motivo folclórico que narra la vida de un barbero asesino, llamado Benjamin Barker, protagonista de varias obras inglesas desde mediados del siglo XIX. Haciendo uso de su navaja de afeitar, el barbero degüella a sus víctimas y, en algunas versiones del relato, su amiga y cómplice, Margery (o Nellie) Lovett, hace empanadas de los cadáveres, que sirve a los inocentes clientes de su taberna.

 

Una de las primeras noticias inglesas de Sweeney Todd fue su aparición en una publicación llamada The People´s Periodical, en el número 7, fechado el 21 de noviembre de 1846. El cuento en el que aparece se titula "The String of Pearls: A Romance," y probablemente fue escrito por Thomas Prest, quien creó otros villanos espantosos en diferentes relatos. Solía basar sus cuentos de terror en sucesos del mundo actual, a veces buscando inspiración en artículos sobre el crimen aparecidos en The Times.

 

Se afirma a veces que la leyenda de Sweeney Todd está basada en hechos reales, pero jamás se ha encontrado ninguna prueba fidedigna de esto. Según el cuento, Todd fue procesado por sus crímenes en el Old Bailey y ahorcado en enero de 1802 frente a una gran multitud. Sin embargo, no se encuentra ningún documento sobre el juicio, ni en los archivos del Old Bailey, ni en el Newgat Calendar. Tampoco existen reportajes de prensa contemporánea sobre el proceso o la ejecución. Ya en 1878, un contribuidor del Notes and Queries señaló esta ausencia de auténticas fuentes verídicas. Si bien Peter Haining expone la realidad histórica, no ofrece ningún dato específico o comprobable.

 

Ahora, de la mano de Tim Burton, y su insparable Johnny Depp, nos lleva a la gran pantalla nada más y nada menos que la adaptación del musical Sweeney Todd de Stephen Sondheim, estrenado por primera vez en Broadway en 1979, con Len Cariu, Angela Lansbury, Victor Garber y Kenn Jennigs en sus principales papeles. La trama de este thriller musical sigue a un barbero feliz al que destruyen su futuro, vida y familia, al encerrarlo injustamente por un tribunal de “justicia”. Conocido como el demonio de Fleet Street, se dedicó a dejarles un afeitado más que apurado a algunos de sus “inocentes” clientes...   

Fin

 

Una noche más. Agudizas el oído y escuchas lo que siempre buscas. Silencio. Silencio, nada más, cayendo por las paredes, como gotas de augurio. Piensas en los que duermen, mientras tú desafías aún a tu propia resistencia. Las manos bailan al ritmo frenético de la ansiedad en torno a las hojas tan poco tentadoras que tienes ante ti.

 

Se te cierran los párpados bajo la luz mortecina. El silencio que te abraza no ayuda a mantener la vigilia. Incluso el claro de luna esta noche parece burlarse de ti… Pero no tienes más remedio que ignorarlo.

Te escuecen los ojos, incluso notas cómo también tu lengua está seca. Por puro instinto te relames los labios, pero una incómoda agonía sube por tu garganta, y logras ahogar un bostezo. Empiezas a sentir esa rabia que escuece, esa impotencia ante lo inevitable. Así que intentas volver a concentrarte… Pero comienzas a notar que tus sienes palpitan con fuerza, obligando a tus manos a viajar hasta ellas para intentar callar su silencioso martilleo. Y por un momento crees notar una mano sobre tu hombro. Ni siquiera te sobresaltas.

Es Alicia, que viene a buscarte a través del espejo. 

 

Por fin…

 

 

 
Rosa marchitaQuimera
 
 

Sí, por fin... 

 

Tαŋ sólo uŋ vαmpiro tє quєrrá pαrα siєmprє

 

- El rubor de tus mejillas es adorable- murmuró.

Liberó con suavidad la otra mano. Mis manos cayeron flácidas sobre mi vientre. Me acarició la mejilla con suavidad para luego sostener mi rostro entre sus manos de mármol.

- Quédate muy quieta- susurró. ¡Cómo si no estuviera ya petrificada!

Lentamente, sin apartar sus ojos de los míos, se inclinó hacia mí. Luego, de forma sorprendente pero suave, apoyó su mejilla contra la base de mi garganta. Apenas era capaz de moverme, incluso aunque hubiera querido. Oí el sonido de su acompasada respiración mientras contemplaba cómo el sol y la brisa jugaban con su pelo de color bronce, la parte más humana de Edward.

Me estremecí cuando sus manos se deslizaron cuello abajo con deliberada lentitud. Le oí contener el aliento, pero las manos no se detuvieron y suavemente siguieron su descenso hasta llegar a mis hombros, y entonces se pararon.

Dejó resbalar el rostro por un lado de mi cuello, con la nariz rozando mi clavícula. A continuación, reclinó la cara y apretó la cabeza tiernamente contra mi pecho…

… escuchando los latidos de mi corazón.

- Ah.

Suspiró.

No sé cuánto tiempo estuvimos sentados sin movernos. Pudieron ser horas. Al final, mi pulso se sosegó, pero Edward no se movió ni me dirigió la palabra mientras me sostuvo. Sabía que en cualquier momento él podría no contenerse y mi vida terminaría tan deprisa que ni siquiera me daría cuenta, aunque eso no me asustó. No podía pensar en nada, excepto en que él me tocaba.

Luego, demasiado pronto, me liberó.

Sus ojos estaban llenos de paz cuando dijo con satisfacción:

- No volverá a ser tan arduo.

- ¿Te ha resultado difícil?

- No ha sido tan difícil como había supuesto. ¿Y a ti?

- No, para mí no lo ha sido en absoluto.

Sonrió ante mi entonación.

- Sabes a qué me refiero.

Le sonreí.

- Toca- tomó mi mano y la situó sobre su mejilla- ¿Notas qué caliente está?

Su piel habitualmente gélida estaba casi caliente, pero apenas lo noté, ya que estaba tocando su rostro, algo con lo que llevaba soñando desde el primer día que le vi.

Crepúsculo, fragmento

Stephenie Meyer

Eη vista de las ηuevas horas del ηuevo año

 

 
 
 

 Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

 

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

 

 

 

Instrucciones para dar cuerda al reloj 

 

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos
dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles
despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de
sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume
del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo
anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va
corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo
está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

 

Manual de instrucciones

Julio Cortázar

Qué mejor manera de empezar el año que leyendo las palabras de Cortázar…Rosa marchita 

Taη sólo eη Navidad

Nada más enfilar el pasillo, ya llegaba a sus oídos la melodía. Vacilante al principio, con más fuerza después. ¿Gabriel's Oboe? Creyó recordar que se llamaba esa canción. En la mente de la Chica se agolparon mil sensaciones, y cuando pudo ver al que evocaba ese prodigio en ella, casi le vio como un amigo secreto. La estaba tocando para ella, sólo para ella. Los pasillos del metro estaban abarrotados de gente, y sin embargo nadie parecía escuchar aquella sinfonía. La Chica se paró delante suya y tímidamente se deslizó de su mano una humilde moneda. No miró siquiera de cual se trataba, esa era más bien la excusa para pararse y escuchar. Él, con una mirada de agradecimiento, se inclinó con respeto ante el gesto. La Chica le sonrió tratando de mostrarle lo agradecida que le estaba a su vez. En ese momento, volvió a la realidad de la estación, y descubrió una vez más, que el tiempo no se detiene. Así que decidió que debía seguir su camino. Se despidió con una mirada fugaz y reemprendió la marcha. Mientras bajaba las escaleras, el oboe continuaba sonando, ignorado por todos los que a su lado pasaban.

Algo se encogió dentro de la Chica. Se sentía mal. Pero decidió continuar andando, hasta que llegó al andén. Y allí, ante la visión de tanta gente ausente, tantos y tantos que ignoraban lo que flotaba sobre sus cabezas en forma de música, la Chica sintió que no debía continuar andando. Se paró en seco, en el pasillo, donde aún podía escuchar la melodía, Su Melodía. Fijó la vista en un punto ciego, donde no había andén, no había trenes. Apoyó su espalda contra la pared y, con los ojos cerrados, escuchó.

Muchos la miraban mientras pasaban presurosos junto a ella, incluso pudo respirar envidia por ser la única que no corría en un mundo de prisas. Se sentía bien. Se vio como una espía que acecha a su objetivo, como el amante prohibido que espera oculto a su amada, como un niño que espera al que deja sus regalos de Navidad. Cuando casi empezaba a aflorar una lágrima, el sonido de un nuevo tren la despertó de su letargo. Ya había hecho esperar demasiado a su cita.

 

Subió a ese tren, sabiendo que posiblemente no volvería a ver a su amigo secreto. Y continuó su camino.

 

Pero no abandonó la estación sin antes tener la certeza de que él sabía de su espía. Que no paró de sonar esa canción hasta que las puertas se cerraron con un sonido seco. Que tan sólo sonó para ella. Que posiblemente no tardaría en volver a ser tan ausente como el resto y tan anónimo como él.

 

Rosa marchitaQuimera

 

Los cambios deberían ser para mejor…

Supongo que es aplicable al paso de año.Felicidades.

 

Este Iηfierηo eη el Paraíso

 

 

Je ne sais que faire de cette vie,
dans cet enfer au paradis.


J'ai perdu mes ailes et ma liberté,
a cause de celle que j'ai tant t'aimé.


Des larmes de glace sont comme des espoirs,
lentement ils s'effacent de ma mémoire. (…)

 

 

Música: Dark Sanctuary 

Intérprete: Marquise Ermia 

Canción: Cet Enfer au Paradis (fragmento)

 

 

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Por aquellos que la padecen en lugar de celebrarla,
los que la ven sin adornos, tal como es,
los que la viven dados de la mano,
los que ya no podrán celebrarla y los que no la llegaron a conocer. 
Por ellos y por tí
FELIZ N